03 abril 2016

La goma delante del lápiz

Errar es humano, nadie lo duda, pero cuando llevamos la goma por delante del lápiz, está claro que nos pasamos.

Eso es justamente lo que sucede cada vez que evitamos plantear un problema por el solo hecho de que sacarlo a la luz nos genere problemas. No se trata sólo del imperio de lo políticamente correcto, sino de una especie de rechazo al debate que encuentro cada días con más frecuencia.

Hasta hace poco pensaba que era cosa de mi entorno, peor de un tiempo a esta parte, frecuentando otros ambientes y observando otros grupos, me doy cuenta de que la actitud se ha generalizado: ¿No os ocurre también a vosotros que cada días más conversaciones acaban en comentar qué serie estás viendo, por qué temporada vas, o cualquier chorrada de vídeo que alguien colgó en Facebook?

¿De veras vamos tan escasos de problemas como para sustraer el debate y el intercambio de ideas de nuestra vida diaria?

Lo que sucede, pienso yo, es que debatir supone confrontar ideas y que una gran parte de la gente que nos rodea, e incluso nosotros mismos a veces, damos por sentado que ya está todo hablado, que está todo dicho, y no vale la pena arriesgarse a que surja un pequeño conflicto cuando lo que de veras nos apetece es un rato de vacío, de jacuzzi mental y de todo va bien, pase lo que pase.

Y así, callamos con las personas conocidas lo que luego gritamos en ambientes de anonimato. Y así rechazamos saber lo que el otro piensa, o decir lo que nosotros pensamos, en un ejercicio de autocensura que alcanzaba primero a temas delicados y que hoy alcanza a cualquier cosa, a fuerza de convertir cualquier tema en algo de lo que no se debe hablar. No se debe hablar de política, no se debe hablar de religión, no se debe hablar de dinero, no se debe hablar de relaciones de pareja, no se debe hablar de trabajo... ¿De qué se debe hablar? Fundamentalmente de tonterías que no afecten a nadie.

Esa es la goma por delante del lápiz.

Esa es el síndrome que nos convierte en anuncios, en transmisores de chorradas virales y en pancartas humanas para el último producto de otro.

El ágora se convirtió en centro comercial. Triste historia.

01 diciembre 2015

Ciencia Fricción

El hecho es que se bajaron de un platillo volante y me dieron por el culo.
Yo no sé si se trataba de un ritual de bienvenida, de una extracción de ADN para sus experimentos científicos o de un saludo protocolario; y me la suda: todos estos amigos del forastero, del intercambio de culturas y del contacto entre civilizaciones, tenían que verse como yo, de bruces contra el capó de un coche, con los pantalones bajados y un hombrecillo verde empeñado en limarles el ano.
Y paso de implicaciones: si los extraterrestres son una banda de maricas, me la trae floja. Ellos, sus costumbres y la madre que los parió. Y ni homofobia ni hostias: mi culo no es una opción.
Lo único que sé es que iba yo tranquilamente por la comarcal 420, cuando a lo lejos vi una luz extraña, asomando por el horizonte. Era una especie de globo, algo luminoso que parecía suspendido en el aire, como un aerostato fluorescente.
Pensé entonces en esos programas televisivos que hablan de abducciones, de extraños cambios posicionales en la carretera, de encuentros en la tercera fase en los que el protagonista se convertía en un personaje admirado por la Humanidad entera. No sé lo que pensé, pero cuando estaba a punto de meterme un estacazo por mirar al objeto en cuestión, el platillo, el globo o lo que fuera aquella mierda, avanzó y se detuvo sobre mi coche, a cosa de unos diez o veinte metros por encima del suelo.
Con la mandíbula a medio desencajar por la sorpresa, eché el freno de mano, pensando en las letras que me quedaban por pagar si me abducían y bajé del coche.
El objeto cambió entonces de color, pasando primero de su tonalidad amarillenta a un verde intenso, y luego a un rojo sangre más intenso todavía. Debí sospechar sus intenciones cuando vi las luces rojas, pero no se me pasó por la cabeza.
En cuanto me lo quedé mirando, el platillo descendió, me enfocó con una luz como de cine, y mantuvo el enfoque mientras continuaba su descenso. No sé si tardo un minuto o sólo cuarenta segundos, pero no fue mucho tiempo.

Luego, se abrió una compuerta y por una escalerilla extensible que salió de ella se bajaron dos tipos larguiruchos, con pinta de salchicha recocida y color de salchicha recocida y textura de salchicha recocida. Uno de ellos levantó la mano y el otro inclinó la cabeza.
Recuerdo que traté de decir algo, pero cada vez que hablaba, el platillo, la nave, o lo que fuera aquello, tapaba mi voz con un chirrido.
A partir de ahí, sólo recuerdo que el que me extendió la mano me agarró mientras el otro me bajaba los pantalones.
Me dieron por culo en riguroso turno, se subieron al platillo y se marcharon. Eso fue todo. Le juro que eso fue todo.
Y aunque me interroguen cuarenta veces, es todo lo que puedo decirles. Eso, y que la ciencia a la que ustedes sirven, me la suda, me la trae floja, pendulona y oscilante.
Bájense los pantalones y hablamos de ciencia un rato.

Javier Pérez

24 noviembre 2015

Momentos para gastar, momentos para ahorrar


Está claro: gastar cuando no se debe significa dejar de gastar, también cuando no se debe. Ahora sería el momento de aumentar el gasto, pero resulta que no tenemos con qué. ¿Y qué hacemos? ¿Apuntarnos a los minicréditos sin nómina?

Sigo bastantes debates en los que se discute si la austeridad va a sacarnos de la crisis, y lo cierto es que creo que la contracción del gasto va a empeorar las cosas. El camino es sencillo de entender: si en un momento de escasa demanda el Estado no pone dinero a circular, tanto los negocios como los empresarios verán aún más reducida la demanda, habrá más paro y aún menos recaudación de impuestos, por lo que la recesión se agravará.
Lo que casi nadie hace es analizar la premisa contraria. Si estamos de acuerdo en que recortar gastos agrava la crisis, ¿qué sucede si mantenemos los gastos o los aumentamos?
Pues lo cierto es que parece todavía peor. Si pudiésemos imprimir dinero y devaluar la moneda, sería una salida viable (aunque muy mala), pero como lo cierto es que no podemos hacer tal cosa, la pregunta que hay que plantearse es de dónde sacamos ese dinero para seguir gastando lo que no tenemos.
Hay varias posibilidades:
-Pedir prestado: eso es lo que se ha hecho hasta ahora, pero como la cosa se ha puesto fea, los que tienen el dinero no lo quieren prestar o piden unos intereses apabullantes, que convierten la deuda en una esclavitud. Además, si no les dejamos claro cual va a ser el momento en que se les devolverá el dinero, es normal que no quieran prestar, porque empiezan a vernos como el amigo yonky que siempre pide pero nunca devuelve, porque se mete al cuerpo todo Euro que pilla. Y nos ven así porque eso es exactamente lo que hemos hecho en los buenos tiempos, cuando teníamos pasta.
-Subir los impuestos: esto estaba muy bien cuando los gobiernos mandaban algo, pero como ahora el dinero se puede marchar a otro lado y los gobiernos no pueden salir de sus fronteras, resulta que cualquier subida de impuestos termina en una pedorreta de los ricos desde el otro lado de la frontera. Nos guste o no, es lo que hay: nuestros votos sólo pueden elegir al Gobierno de nuestro país, peor el dinero puede cambiar de país con un click de ordenador. En esas circunstancias, hay que tratar a los billetes como si fuesen aves migratorias. O sea, tocarles poco los huevos…
Obviamente, lo que se tenía que haber hecho era ahorrar en los buenos tiempos y gastar en los malos, pero como se gastó cuando no se tenía que gastar, ahora no hay modo de seguir gastando, y ahora es cuando hace falta. La solución es tragarse la crisis o convencer a los que nos pueden prestar de que tenemos serias intenciones de devolver los préstamos. Por ejemplo, dejando de ser el yonky del que hablaba antes y metiéndonos en algún programa de rehabilitación…
Desde luego, las manifas pidiendo el derecho a seguir gastando lo que no tenemos no van a ayudar gran cosa, me temo…

22 septiembre 2015

Cataluña independiente y nuclear


Hace unos días la Generalitat de Cataluña publicó un documento para explica su concepto de transición energética. Supongo que daban por hecho que no lo leería nadie, y por eso pongo el enlace, para que cualquiera puede echarle un vistazo y ver de qué va. Porque luego dirán que se trataba de un documento público y que no ocultaron nada.

Lo cierto, es que además de los lugares comunes que esos papeles contiene, las obviedades, los tópicos y los conceptos manidos (ni más ni menos que los de otros documentos similares de cualquier otra procedencia) todo se resume en crear muchos comités muy bien pagados, reunirse mucho, cobrar muchas dietas y mantener o incluso ampliar la energía nuclear.

¿Os sorprende? ¿Os sorprende que gente como la de ERC o incluso las CUP, que apoyan el proceso, se trague la píldora del NUCLEAR, Sí, DAME MÁS? A mí también, pero vamos a echarle un vistazo, aunque sea en catalán: no se diga que existe barrera lingüística (que en realidad no la hay).

El documento de Bases no entra directamente en el tema simplemente indica en la página 22 que se hará una Llei d'energía nuclear y que:

"El nou model de governança del sistema energètic català s’ha d’establir en el marc d’aquest conjunt de lleis bàsiques, tenint en compte les propostes desenvolupades a l’informe nº 9 (“L’abastament d’aigua i d’energia”) del Llibre blanc de la Transició Nacional de Catalunya, realitzat pel Consell Assessor per a la Transició Nacional."
Pero resulta que buscamos ese otro documento y nos encontramos:

en la página 108 indica:
"A mitjà termini el sistema elèctric català té un punt feble, com és la finalització del període de vida de les centrals nuclears. Cal dir que, molt abans que arribi aquesta fita, la majoria dels grups nuclears del món, que comparteixen la tecnologia de Vandellòs II, d'Ascó I i Ascó II, hauran revisat la vigència del cicle de vida útil. Als EUA, més del 50% de les centrals nuclears de la mateixa tecnologia que les centrals catalanes ja disposen d'autorització de funcionament de 20 anys addicionals als 40 anys pels quals varen ser dissenyades. És possible preveure, doncs, que si es fan les inversions necessàries i si l'explotació de les centrals nuclears es regeix amb criteris de seguretat, les centrals nuclears catalanes podrien gaudir d'una extensió de vida de 20 anys més, qüestió fonamental perquè el sistema elèctric català sigui un sistema econòmicament competitiu."

Y en la página 128:
"Mesures relacionades amb l’energia nuclear
- Mantenir els processos de conversió i enriquiment d’urani i la producció dels elements de combustible en les actuals plantes i fàbriques situades fora de Catalunya.
- No modificar ni la procedència de l’urani ni els contractes amb els proveïdors de subministrament del combustible.
- Mantenir transitòriament la gestió dels residus radioactius amb ENRESA.
- Analitzar i seleccionar una solució temporal centralitzada per als residus radioactius."

¿Conclusión?

Que la idea es mantener las centrales existentes e incluso prolongar su vida útil, sin descartar la construcción de otras nuevas.

Hay que jorobarse con lo que te pueden hacer tragar a cambio de según qué milongas...

20 enero 2015

Cuando nada arde, ponte en lo peor

Pues estamos a pocos meses de las elecciones y no, no arden las calles, ni arden las redes sociales, ni arden las reuniones sindicales, ni se ven en nuestro entorno mayores fogatas que las que los pocos albañiles que aún trabajan montan en un bidón para calentarse las manos a la hora del bocata.

La situación es extraña: el cabreo en España ha llegado a máximos, la politización de la sociedad ha llegado a máximos, y la movilización se hunde en mínimos.

¿Y es esto señal de que ya todo nos da igual? Creo que en absoluto. Creo que estamos justamente ante el proceso contrario, que tanto le ha costado entender a muchos en este país: estamos ante la hora en que la gente quiere cambiar de verdad las cosas, y como la gente sencilla maneja además una inteligencia mucho más aguda de lo que a menudo se le supone, ha decidido emprender el camino por el que de verdad se cambian las cosas: esperar, organizarse, votar masivamente a partidos contrarios a lo establecido y barrerlos con sus propias normas.
Mientras el enfado y la indignación fueron patrimonio de gente vociferante no hubo verdadera preocupación en las filas de los apesebrados. El miedo y la preocupación vienen ahora, sin pancartas, sin cócteles molotov, sin huelgas generales y sin escraches. Ahora es cunado realmente les tiemblan las piernas. 

En la sociedad española opera una mecánica muy parecida a la de las mesas de poker: cuando miras a tu alrededor y no ves al pardillo, entonces el pardillo al que van a desplumar eres tú. Pues eso les pasa ahora a los políticos: que miran a la calle y no ven a la gente jodida, así que los jodidos van a ser ellos.

Cosas de una tierra que cuando ladra no muerde, pero cuando calla, afila los dientes y las navajas. Navajas de esas que hacen siete veces clac mientras asoma su luna nueva.
¿Poético, verdad? 

Pues que se vayan preparando.

14 agosto 2014

El tenebroso exterminio de los vagos


Hay que cosas que si no nos las tomamos a cachondeo tendríamos que tomárnoslas con el trabuco en la mano, así que de momento, y hasta nueva orden, o hasta que no salga agua por el grifo, mejor reírse.
En este país, por lo que cuentan los datos, ha habido una especie de epidemia que ha exterminado a los vagos. O ha sucedido eso, o no se puede comprender cómo encajan los datos del PIB con otras variables de consumo de recursos.
Desde que España entró en crisis, allá por 2008, nuestra economía ha caído oficialmente cerca de un 3%., O sea, que producíamos en total algo más de un billón de euros y ahora, en tora, producimos un poco menos de un billón de euros. Suena feo, porque todo lo que no sea crecimiento genera desempleo, etc. Suena feo, y además es mentira, una mentira olímpica y gigantesca. Una mentira interesada que trata de ocultar que nuestro endeudamiento,  que reconocen enorme, es todavía muchísimo más grande de lo que el gobierno afirma.
Y no es una simple opinión. Se puede demostrar fácilmente contrastando el PIB con otros datos que conocemos.

El primero, el del paro.

Mariano Rajoy acaba de anunciar hace poco que ya ha conseguido dejar a España en el mismo número de parados que heredó de Zapatero. O sea, que en 2014, tenemos al fin los mismos parados que en 2012. ¿de veras se cree que lo votamos para eso? Vale, pero no para ahí: el caso es que tenemos los mismos parados que en 1012, pero 4754.00 personas menso trabajando, porque una cosa es cuantos están parados, y otra cuantos trabajan. También cuentan los que han emigrado. ¿Y respecto a 2008? Un millón y pico de parados más.
¿De verdad nos creemos que con dos millones y pico de personas menos trabajando producimos sólo un 2,5% menos? Sigo.

Basura:

La porquería no engaña, amigos. Consultados los datos de al menos quince vertederos de toda España, los datos coinciden en una cosa: desde 2008 se recoge entre un 19% y un 25% menos de basura, en peso. Cuando la gente tiene menos dinero, compra menos, gasta menos, consume menos, y se produce menso basura. Todo en orden. Peor la caída de la basura es de4 alrededor del 20% de media y nos dicen que el PIB ha bajado sólo un dos. Mal suena.

Electricidad:

El consumo descendió en 2013 situándose a niveles de 2005. Son datos de la Comisión Nacional de la Energía y de Red Eléctrica Española. Un gráfico nos habla mejor que nada del asunto:



Consumimos mucha menso electricidad pero producimos casi lo mismo ¿Es todo mejora de la eficiencia? ¡Venga ya!

Hidrocarburos:

Esta gráfica es sólo del último año. Desde 2008 hemos reducido nuestro consumo de diesel y gasolina alrededor del 25%. El gas natural anda por cifras parecidas.
¿No se dan cuenta de que es una locura pensar que nuestro PIB ha bajado un 2 %  con bajadas del consumo del diesel y la gasolina? Para producir, hay que consumir recursos, y si el consumo de recursos disminuye, hay que pensar que ha descendido la producción en una medida similar.


Tributos:

Esta última gráfica ya es de traca: muestra la comparación entre el PIB (oficial) y la recaudación de impuestos, también oficial. El PIB baja un 2% y los ingresos tributarios un 18%. ¿Qué ha pasado, de pronto? ¿Qué ganamos lo mismo pero pagamos menos? Seguro que algún listo nos lo quiere vender así, por supuesto. Pero no: lo que ha pasado es que ganamos menos, gastamos menos y eso deja menos impuestos. Pasa, sobre todo, que el PIB ES FALSO.



Por tanto, hay dos explicaciones posibles para esta falta de sintonía en los datos:

-1-Nos mienten descaradamente para ocultar que nos endeudamos hasta el 135% del PIB, lo que supondría casi declarar la quiebra del país.
-2- Producimos lo mismo con menos gente trabajando, pero generamos menos basura. Y producimos lo mismo sin gasta electricidad, ni gasolina, ni gasoil. Y además pagamos menos impuestos.

La primera  opción significaría que estamos gobernados por un grupo de mafiosos y bandoleros. La segunda, que en España se han muerto todos los zopencos y todos los vagos, porque sin ellos, y gastando menos, producimos lo mismo.
Cada cual que elija la que quiere


19 julio 2014

El aborto visto con frialdad (quizás demasiada)

Hay una serie de temas que, al discutirse, se cargan siempre emocionalmente, y aunque eso puede parecer bueno, por aquello de que somos humanos y todo lo demás (omito aquí las tres líneas de rigor que se suelen escribir al al respeto) lo que sucede al final es que nos encontramos discutiendo de cuestiones mortales, éticas y estéticas, o sea, cuestiones plenamente subjetivas donde no hay modo de razonar.

¿Qué está antes, el derecho de la madre o el del niño? ¿es de veras un niño o es un ente cárnico con cromosomas humanos?, Tengo mis opiniones, por supuesto, como tengo un ombligo, pero no es el momento de expresarlas ni voy a ir por ese camino.

Si nos ponemos prácticos, y a eso voy a falta de quien lo haga, lo cierto es que los políticos tienen todos los incentivos del mundo para apoyar las leyes de interrupción del embarazo, y esa es la razón última por la que en casi todas las democracias desarrolladas el aborto está permitido de uno u otro modo. ¿Y por qué? Porque las madres votan y los niños no. Creerse que puede ser por otra razón es demostrar un conmovedor grado de ingenuidad y no tener ni idea de cómo piensan en realidad los políticos. Al que vota se le escucha (más o menos) y al que no, que le den, sobre todo si tampoco puede organizar manifestaciones ni quemar contenedores en la calle.

Una vez superado este punto, hay que preguntarse por qué los partidos conservadores son más restrictivos con las leyes del aborto y los partidos de izquierdas, mal llamados progresistas (porque son unos carcas anclados en otro siglo, la mayoría de las veces) tienden a ser más permisivos en este tema.

Vamos a verlo en forma de árbol.  Cuando el aborto está prohibido, hay gente que aborta y gente que no. Cuando el aborto está permitido, hay gente que aborta y gente que no.

En el primer caso, cuando el aborto está prohibido, siguen abortando quienes tienen medios para irse a otro lado a hacerlo o conocen a quien pueda ofrecerles el servicio arriesgándose a incumplir la ley. ¿Y qué piensan los conservadores sobre esto? Que los que tienen recursos son los suyos, por lo que se pueden permitir sostener la prohibición (y dar gusto a sus grupos de presión, como los católicos) sin molestar realmente a quienes quieran abortar, porque tendrán medios de hacerlo de todos modos.

¿Qué piensan las izquierdas? Justamente lo contrario. Como suponen que sus votantes son las clases económicamente inferiores, son los suyos los que se tragan el problema cuando surge, ya que en caso de prohibición no contarán con medios para desplazarse ni con contactos para abortar de manera segura, con lo que tendrán que tragarse el niño o arriesgar la vida en el intento.

Como ven, no se trata de ética sino de lógica. Lógica cortoplacista, además.

¿Y por qué digo cortoplacista? Pues porque cuando el aborto de permite, y por lo explicado anteriormente, los que acaban en los cubos de la basura de los hospitales con más frecuencia son los hijos de los progresistas, reduciendo así su futura base de votantes.

¿No se lo creen? Pues hay una prueba. En algunos barrios negros y latinos de Estados Unidos se redujo la delincuencia a menos de la cuarta parte simplemente permitiendo el aborto. Quince años después de permitir el aborto, la delincuencia juvenil tocó mínimos históricos, y además de golpe. ¿A ustedes por qué les parece que fue? Obviamente, porque los que estaban en edad de ser delincuentes juveniles, en vez de en la calle estaban en el limbo, por decirlo suavemente.

La derecha parece ser que ha entendido el asunto y condena el aborto con la boca pequeña, para mantener contenta a una parte de su parroquia, pero en realidad lo sigue permitiendo. Sabe que en caso de prohibirlo los que caerían son los suyos, y permitiéndolo caen también los del contrario, y en mayor proporción.

La izquierda, o no se entera, o tiene una parroquia más cerril y prefiere sustituir la natalidad de los suyos (que votarían) por la inmigración (que no vota).

Por eso, a la larga, las democracias desarrolladas son cada vez un poquito más conservadoras. Entre otras cosas, por supuesto.

26 diciembre 2013

Las ideas que el nacionalismo resucita sin querer

Cuando tratas de argumentar algo acabas por echar mano a ideas y conceptos que hubiese preferido no tener que sacar a colación, pero el caso es que la tentación resulta a menudo demasiado fuerte como para poder evitarla, y asuntos que parecían atados y olvidados vuelven a la palestra.

Con las reivindicaciones nacionalistas de Cataluña hemos visto regresar al debate público qué es lo que configura una nación y qué criterios no son tan válidos. El tema es importante (para los nacionalistas) porque es lo único que justifica que una consulta, la que ellos piden, se celebre en un ámbito territorial y no en otro.

En el caso de España, las provincias se crearon a mediados del siglo XIX y se crearon un poco a ojo, basándose a veces en las diócesis y a veces, hay que decirlo, en los caprichos de los caciques y terratenientes que preferían estar en la provincia donde podían hacer notar con mayor peso su influencia. Fue así, y no que las provincias bajaran designadas del cielo, como algunos parecen creer a veces.

Limitar, por tanto, el censo de una votación a los habitantes de una provincia es casi siempre una majadería, y aunque lo hacemos constantemente en las elecciones por aquellos de las circunscripciones electorales, existen mecanismos de ajuste que tratan de paliar los efectos de este error perfectamente conocido. Para corregirlo, muchos analistas creen que España debería ser una circunscripción única, donde los votos de todos los españoles valiesen lo mismo, aunque no parece que de momento nadie quiera meter mano al sistema electoral.

¿Y qué pasa cuando lo que quieres demostrar es el derecho a la independencia de una provincias concretas? ¿Por qué esas y no otras?, ¿por qué en sus límites y no un poco más allá o un poco más acá? Entonces no basta con la definición territorial y administrativa y hay que tirar de conceptos como lengua y cultura, ideas que son tan resbaladizas como una pista de hielo y que convierten el debate en un partido de hockey.

 Como zamorano que vive en León no veo que haya más diferencias a nivel cultural entre uno de Tarragona y uno de Teruel que entre una persona de Benavente y una de Ponferrada. Un polaco y un ruso se parecen más que un francés de Bretaña y un francés de Marsella, y un español y un italiano se parecen más seguramente que un norteamericano de Texas y uno de Boston.

Los nacionalistas generalmente se dan cuenta de ellos y apelan al idioma, y precisamente por la importancia crucial del idioma en su discurso lo consideran intocable y hacen tanto hincapié en su defensa.

Y ahí es donde nos metemos en el gran avispero: ¿Somos, acaso, 400 millones de españoles? ¿Podemos decir que un venezolano o un chileno es un español que se ha despistado? O peor aún: ¿reconocemos que Austria pertenece a la nación alemana?

Por ese camino nos despeñamos. La utilización de ideas simples lleva siempre a conclusiones peligrosas. No podemos explicar en Europa este tipo de cosas cuando los austriacos, por seguir con el ejemplo, tienen una lengua y una historia común con los alemanes.

A este paso, los catalanes, en vez de conseguir crear un estado propio van a resucitar el Reich. O por lo menos a darle la razón a los que quisieran resucitarlo.

Y no es plan.

01 noviembre 2013

La cobardía se paga (y no hay rebajas)

Pues sí: el Tribunal de Estrasburgo tiene razón: la doctrina Parot es una vergüenza desde el punto de vista jurídico, por oportunista y por retroactiva.

Y no es que no sea adecuada. Y no es que el Gobierno no tenga razón cuando defiende que a partir de la eliminación de este mecanismo penitenciario salga gratis el segundo muerto, porque cumples la misma condena por haber matado a uno que a treinta. Todo eso es bien cierto. Es tan dolorosamente cierto como las víctimas que verán de nuevo por la calle a los asesinos de sus padres, o sus hijos, o a sus propios violadores.

Pero en un Estado moderno no se permiten las leyes retroactivas, ni las aplicaciones de las condenas según sople el viento o el humor de la gente. Las condenas fueron las que fueron, con las leyes de su momentos y a eso hay que atenerse.

Nuestra tragedia es que en su momento tuvimos la ocasión de condenar a toda esa gente a cadena perpetua o la horca, sin contemplaciones, pero entonces nos pareció feo. En su día pudimos dictaminar que ciertos delitos tendrían condena eterna, y a alguien le pareció que, en lugar de eso, era mejor poder pactar los Presupuestos Generales del Estado con el PNV, aquel PNV que recogía las nueces de los árboles que otros tronchaban a bombazos o con iros en la nuca. Dudamos que pudieran llegar tan lejos, y ahí tenemos la respuesta a tantas dudas.

Porque resultó que era cierto que unos mataban y otros recogían los frutos. Y resultó que era verdad, que las condenas suaves por crímenes horribles se convirtieron en condenas suaves, porque los veinte años de pena máxima se cumplieron y ahí están, en la calle, recordándonos que somos unos mierdas, con Gobiernos de chichinabo elegidos por ciudadanos de plastilina. Y resultó que los muertos se quedaron en sus tumbas mientras sus asesinos, con toda la razón y nuestras leyes de meapilas en la mano, pedían indemnizaciones al Estado.

Y eso hay: no es Estrasburgo ni la falta de sensibilidad Europea lo que ha puesto a todos esos criminales en la calle. Somos nosotros, con nuestras medias tintas, con nuestra corrección política, con nuestras pijadas solidarias y nuestras bonhomía de paripé. Somos nosotros, que no defendemos a los nuestros como los criminales defienden a los suyos. Somos nosotros, que todo lo vemos feo si es para hoy, que todo nos parece caro si no lo pagan nuestros nietos, que todo nos parece bien si es cambio de un jodido plato de lentejas.

Quisiste paz, tienes vergüenza. Nada nuevo.

09 octubre 2013

Los bancos no responden de nada. Análisis de un atropello.

Si tienes una churrería y un cliente presenta un reclamación, interviene consumo, y si lo has hecho mal te sancionan. Si tienes un hotel, una casa rural, una empresa de limpiezas, eres dentista o prestas cualquier servicio, lo mismo. Y es normal: las leyes de defensa del consumidor están para algo, y si se demuestra que has incumplido la normativa se le da la razón al cliente, al que hay que indemnizar, y  la empresa de servicios paga además la sanción correspondiente.

Hasta ahí, todo normal.

Pero resulta que si tienes un banco, y por mucho que como banco te dediques también a la prestación de un servicio, en este caso de carácter financiero, puedes hacer lo que te salga del higo, porque el cliente descontento sólo puede reclamar a la Banco de España y este, tras abrir un expediente, no tiene capacidad sancionadora contra el banco aunque se demuestre de manera inequívoca que el banco ha cometido una infracción.

La situación legal es surrealista: el Banco de España estudia las quejas de los clientes y emite un dictamen, pero este dictamen NO ES VINCULANTE, pro lo que el banco afectado puede elegir, y además legalmente, si lo cumple o no.

Podéis ver un informe sobre las reclamaciones contra los bancos en 2012 en este enlace:

Al final, los bancos atienden las quejas de los clientes en un 18% de las ocasiones, y porque se han levantado con buen pie o porque trata de cuatro duros y quieren mejorar las estadísticas. En el resto de las ocasiones, se limitan a decir que no les da la gana, ¡y la ley les ampara!

Cuando te cobran una comisión, te dicen, y creo que con razón, que te la cobran a cambio de la prestación de un servicio. El servicio te puede interesar más o menos, y el precio que te cobran te puede parecer razonable o no, pero si se trata de un servicio, ¿cómo es que los bancos quedan fuera de la legislación aplicable a cualquier prestación de servicios? ¿Qué clase de pitorreo es ese? Por no mencionar ya el tema del IVA, que podéis ver en este enlace.

Como curiosidad, y para que veáis cómo está el patio, dos datos: el banco que más veces satisface las reclamaciones de los clientes es el Banco de Sabadell, que atiende las reclamaciones fundadas el 51% de las ocasiones, y el banco que menos caso hace es el Barclays Bank, que no reconoce JAMÁS una reclamación de un cliente. O sea, 0%. Creo sinceramente que el Barclays necesita que esto se sepa un poco más, así que escribiré al respecto más adelante...

La conclusión, a mi modo de ver, es que el hecho de que los informes no sean vinculantes convierte a los servicios bancarios en una tierra sin ley, dándonos a entender que, frente a los bancos, nos encontramos ante una especie infiscalizable e inmune.

Se ve que se sienten los reyes. Y perdonad el guiño.

Sociable